BRUNCH DEL CAFÉ COMERCIAL BY CAFÉ OLIVER

CAFÉ COMERCIAL BRUNCH BY CAFÉ OLIVER

Domingos – 11:30-16:00

El Café Comercial acoge cada domingo el brunch del Café Oliver, pionero en Madrid desde 2002, en el que los amantes de este híbrido entre el desayuno y la comida puedan disfrutar sin prisas.

Imprescindible en la vida cultural y social madrileña durante 131 años, el Café Comercial se ha convertido en un punto de encuentro entre generaciones.

El brunch es el momento de encuentro en torno a la mesa, es la reunión con los amigos y familiares, son los ratos que se alargan hasta que la tarde comienza a hacer su aparición; porque cualquier excusa es buena con tal de pasar tiempo en la mejor compañía.

En el 2002, el Café Oliver comenzó a servir este híbrido entre el desayuno y la comida, convirtiéndose así en el primer brunch que se pudo probar en Madrid. Una cocina de calidad y platos con influencias europeas es lo que ha definido siempre la oferta gastronómica del Café Oliver, establecimiento con aires de bistró que cerró sus puertas en el 2013 y que ahora traslada su alma de brunch hasta el Café Comercial. Así, el primer café de Madrid y el primero en servir el brunch unen fuerzas para dar vida al que será uno de los encuentros dominicales más especiales.

El brunch del Café Oliver, desde su formación, se ha mantenido fiel a la misma fórmula, con la que, por un precio fijo, es posible disfrutar de una selección de bollería francesa, huevos en diferentes versiones, una serie de platos principales con su acompañamiento, además del imprescindible café, té y zumo. Un momento perfecto para deleitarse con platos tan apetecibles como los clásicos huevos Benedict con blinis caseros, la ensalada césar con pollo, NY pancakes y cheeseburger “Oliver”, u otros más ligeros como el revuelto con hierbas y queso o la ensalada de fruta de temporada.

Y qué mejor forma de acompañar todo lo anterior que con alguno de los cócteles matutinos que se preparan al momento desde la barra del Café Comercial: Bloody Mary, Mimosa, Bellini, F.Scott Fizz o Zelda. Pero si la cosa no va de cócteles siempre queda la opción de decantarse por el Champagne, excelente compañero de todo brunch que se precie.

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